Hola, en cuanto a los ejemplos de prácticas potenciadoras, me parecen todas muy importantes pero desde mi punto de vista, creo que es primordial que todo gire de acuerdo con el ritmo adecuado de las personas mayores y no centrándonos en los ritmos de la organización. Por ejemplo a la hora de acostar y levantar. Tener en cuenta si a una persona le gusta madrugar o le gusta quedarse un rato en la cama o le gusta quedarse viendo un rato la tv antes de acostarse. No llevar a las personas mayores a la cama según terminan de cenar, ya que el turno de noche tienen que encontrarse a los usuarios en la cama, cuando ellos nunca lo han hecho.
También me parece importante el respeto en todas nuestras acciones. Desde respetar su personalidad, sus ideas, sus decisiones, hábitos, ritmos, sentimientos… que muchas veces ni nos molestamos en preguntar o considerar, hasta cuando intervenimos con ellos. Un gracias, por favor, perdón… que muchas veces no los usamos con ellos.
En cuanto a las prácticas detractoras el desempoderamiento me parece importante ya que es crucial que las personas podamos llevar a cabo nuestras actividades de la vida diaria. A veces una persona empieza a vestirse y decidimos que es mejor que se lo hagamos nosotros porque va a tardar mucho y además seguro que lo hace mal y tardamos más. No le ayudamos sino que encima le menospreciamos.
Y también la infantilizacion a la hora de dirigirnos a las personas mayores incluso si no tienen deterioro. Me acuerdo de un hombre que ingresó en la residencia con problemas de movilidad pero sin deterioro y el día del ingreso, una gobernanta estaba empeñada en hablarle como si fuera un niño «sube el piecito», » vamos a ir a comer en un ratito «. El hombre la miraba como un bicho raro y con razón ya que era ella la que estaba haciendo el ridículo. E incluso cuando las familias traen a los residentes dibujos para niños de 3 o 4 años.
